MI MENTOR DECÍA, "VAMOS A HACERLO", EN VEZ DE "HÁZLO.". QUÉ PODEROSO ES CUANDO ALGUIEN DICE, "¡VAMOS!". JIM ROHN

sábado, 28 de abril de 2012

CHILE Y ESPAÑA (ROL DEL DIRECTOS COMO LÍDER)


Acevedo Guido   guidoacevedo@hotmail.com
Beuses Regina  reginabeuses7@hotmail.com
Herrera Gioconda  giocondaherre@hotmail.com
Montilla Alecci  aleccimontilla@hotmail.com
Vergara Degnis  degnis2@hotmail.com



Chile y España (Rol del Director como Líder)

En este artículo se ha estudiado las reformas educativas en Chile, para (Weinstein y Muñoz, 2009), ellos afirman que estas reformas no le otorgaron un rol protagónico a los directivos, dejándolos como elementos secundarios dentro de la estructura educativa. Es necesario generar un cambio de dirección en varias dimensiones y de esta manera producir cambios significativos dentro de las escuelas.  

De igual manera en España para Bolívar (2006), señala cómo el modelo electivo por el Consejo Escolar, establecido en 1985, no ha resuelto adecuadamente la dirección de las escuelas, entre otras cosas por la ausencia de candidatos y su carácter no profesional, abogando por un liderazgo pedagógico. Sorprende, pues, que la política educativa haya mantenido en el olvido durante tanto tiempo a unos profesionales con un papel tan decisivo sobre los resultados escolares.  

El objetivo prioritario de las políticas educacionales en el siglo XXI es garantizar a todos los estudiantes los aprendizajes imprescindibles que les que posibiliten, sin riesgo de exclusión, la integración y participación activa en la vida pública. El liderazgo en la enseñanza está, sin duda, para hacerlo posible. Necesitamos, pues, los mejores equipos directivos que puedan ejercer un liderazgo educativo. Para esto, en primer lugar, como sugiere el informe de la OCDE (2008), se requiere hacer de la dirección escolar una profesión atractiva. Atraer a los mejores candidatos deben potenciarse en remuneraciones, carrera profesional y formación.

Es necesaria una formación inicial y en servicio adecuadas. Los líderes escolares necesitan capacitación específica para responder al aumento de funciones y responsabilidades, en particular sobre estrategias para mejorar los resultados escolares.

El referido informe de la OCDE (2008) dedica el capítulo 4 al “Desarrollo de habilidades para un liderazgo escolar eficaz”. El Marco para la Buena Dirección reconoce el complejo rol del director y los docentes que cumplen funciones directivas en la actualidad, que requiere para ejercer con propiedad el liderazgo y gestión del establecimiento educativo competencias en cuatro grandes ámbitos de acción: liderazgo, gestión curricular, gestión de recursos y gestión del clima institucional y convivencia. Si la dirección escolar se ha asentado en un conjunto de regularidades que gobiernan la organización de los centros, la nueva gestión está demandando un cambio de papel que, justamente, al no haberse producido una reestructuración organizativa, lo impiden. De ahí la necesidad de un liderazgo de la dirección que incite, de un modo “transformativo”, al desarrollo del establecimiento escolar como organización. Hacer posible el liderazgo educacional (pedagógico o instrucional) exige, pues, cambios en la actual estructura organizativa.

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