MI MENTOR DECÍA, "VAMOS A HACERLO", EN VEZ DE "HÁZLO.". QUÉ PODEROSO ES CUANDO ALGUIEN DICE, "¡VAMOS!". JIM ROHN

sábado, 17 de marzo de 2012

LIDERAZGO Y APRENDIZAJE




González, Elis ormides2@gmail.com
Rosales, Yris yrisleo@gmail.com
Tenías, Martín mtenias64@gmail.com



El liderazgo en la institución educativa debe darse en forma integral, considerando sus miembros y los principios que rigen su relación. De acuerdo con Horn y Marfán (2010), en dicho ámbito pueden observarse dos tipos de liderazgo: el institucional y el educativo. El primero reside en el Director, quien debe dirigir la institución hacia el logro y concreción de los fines educativos. El segundo, ejercido por el docente como facilitador del proceso de construcción del conocimiento.
¿Cómo influye el liderazgo institucional en el liderazgo educativo?
El liderazgo institucional influye en el otro en la medida que haya intereses comunes que permitan cumplir con los principios que le sirven de marco a la organización y sus miembros.
Considérese que el fin último de la educación es la formación de un ser integrado, saludable, inmerso en un permanente crecimiento y transformación interior orientados hacia el desarrollo y ejercicio del liderazgo individual. De allí que para formar personas se necesitan líderes a cargo de ese proceso, y quien mejor que los propios docentes estimulados por el cuerpo directivo, los que asuman esa tarea en su interacción con los estudiantes.
En una institución educativa pueden reconocerse líderes estudiantiles, académicos, obreros, directivos. De todos, este último será el líder institucional, siempre y cuando su acción lo haga objeto de reconocimiento como un profesional apto para la administración y la gerencia, una persona con estabilidad emocional y maestría comunicacional, que genere un clima compartido de participación y movilización, en pro del logro de objetivos y metas comunes.
A partir de los aspectos señalados puede hablarse de liderazgo participativo, pues la autoridad estaría dada más allá de lo estatutario. Su influencia y logros, centrados en la actividad docente y éxitos colectivos acordes con la naturaleza de la institución que se dirige,  trascenderían lo institucional.
Por eso, para que un director sea líder institucional, más que dirigente, debe poseer:
·         Conocimientos del personal a su cargo, que le permita reconocer las fortalezas y debilidades, con el fin de involucrarlo, involucrarse con éste, delegar funciones y motivarlo constantemente.
·         Conocimientos de la práctica docente a fin de evaluar el impacto de la acción de los líderes educativos en el logro académico, así tomar los correctivos necesarios o brindar orientaciones.
·         Conocimientos de las teorías educativas y de dirección en el ámbito educativo. Lo cual le permitirá proceder en el marco de la ciencia.
·         Conocimientos de modelos y técnicas de investigación en el área educativa. Gracias a esto, podrá innovar, actualizar y mantener una formación permanente propia y de los involucrados en la realidad organizacional.
No obstante, las perspectivas, posibilidades y proyectos de reforma o transformación de la educación, no conceden un papel al liderazgo institucional, (como ocurre en Venezuela en el caso de las universidades experimentales). Una reforma depende no tanto de leyes, estatutos o idearios nacionales, sino de las funciones que ejerzan el directivo y cuerpo docente como líderes institucionales y educativos de acuerdo con las necesidades del entorno. Esto ya era afirmado por Semprúm y Fuenmayor (2007), en su investigación sobre liderazgo educativo.
Fortalecer el liderazgo institucional teniendo en cuenta el perfil cualitativo y evitando la designación de autoridades por el Estado en lugar de su escogencia por los miembros de la institución, favorecerá efectivamente la materialización de cualquier reforma o transformación. Se debe considerar que el sentimiento de pertenencia e identificación con la institución, coadyuva al establecimiento de metas que contribuyan de manera directa en la motivación, habilidades y condiciones de trabajo de los líderes educativos, lo que se traducirá en un ejercicio docente que promueva el desempeño académico de los estudiantes y el éxito institucional.

Referencias

Horn, A., Marfan, J. (2010). Relación entre liderazgo educativo y desempeño escolar: Revisión de la investigación en chile. Psicoperspectivas, 9 (2), 82-104. Extraído desde: http://www.psicoperspectivas.cl. Consulta: 12-03-2012.
Madero, B. (2011). Diferencia y similitudes entre liderazgo, poder y autoridad. (Adaptado a Venezuela). Ensayo. Extraído desde: http://desarrollogerencialyliderazgouft.blogspot.com/2011/11/diferencia-y-similitudes-entre.html. Consulta: 12-03-2012.
Levy, D. (1997). El liderazgo institucional y su papel en la reforma de la educación superior. En: Revista mexicana de investigación educativa. (4) 2 Julio-Dic. México: Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C. pp. 205-221. Extraído desde: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/140/14000402.pdf Consulta: 12-03-2012.
Semprúm, R. y Fuenmayor, J. (2007). Un genuino estilo de liderazgo educativo: ¿una realidad o una ficción institucional? En: Laurus. (13) Año 13, 023. Caracas: Universidad Pedagógica Experimental Libertador. pp. 350-380. Extraído desde: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/761/76102318.pdf Consulta: 12-03-2012.

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